
La espiritualidad no es una práctica. Es una forma de vida.
No todo lo que se comparte como espiritual realmente lo es. Tampoco todo el dolor que se romantiza en redes puede llamarse crecimiento.
En los últimos años, ciertos discursos han convertido el sufrimiento en una especie de prueba de conciencia o evolución.
Este artículo nace desde una incomodidad que cada vez más mujeres comparten. La de dejar de tragarse cualquier "mensaje espiritual" solo porque suena profundo o elevado. La de cuestionar narrativas que convierten el desgaste en una bandera.
Si este 2026 ya no conectas con cualquier discurso espiritual y sientes que algo ya no hace sentido en tu cuerpo, este contenido es para ti..
¿Estás lista?
Comenzamos.
Esta reflexión surge a partir de algo que se repitió varias veces en una misma semana. Distintas mujeres que forman parte de la tribu, me compartieron una publicación de una persona muy conocida en redes, donde su proceso de separación era presentado como una narrativa espiritual.
No se trata de juzgar decisiones ni procesos ajenos. El punto está en desde dónde se comparten.
Cuando el dolor deja de mostrarse como una experiencia humana y se convierte en una bandera espiritual, algo se desordena.
En los comentarios de la publicación mencionada, muchas mujeres agradecían que esta persona mostrara su sufrimiento como parte necesaria del crecimiento.
Ahí aparece una confusión profunda: ser humanos no es sinónimo de sufrir.
La espiritualidad no significa vivir en una burbuja, pero tampoco convertir el sacrificio en requisito para el crecimiento espiritual, ni el dolor en estrategia.
La espiritualidad no es un performance. No es algo que se muestra, que se explica o que se usa cuando conviene.
Cuando la espiritualidad se vuelve discurso, pierde raíz. Cuando se vuelve narrativa, pierde cuerpo.
Y cuando se convierte en marketing, pierde verdad.
La conciencia no pide sacrificio, pide fidelidad. A veces esa fidelidad duele, sí, pero no porque el dolor haga crecer.
Duele porque durante mucho tiempo hubo traición a una misma, y dejar de hacerlo genera resistencia. Eso es muy distinto a romantizar el sufrimiento.
Crecer no implica romperte. Expandirte no implica perderte. Evolucionar no significa rascar la herida una y otra vez. Eso no es espiritualidad, es desgaste normalizado.
El crecimiento real no se anuncia. Se nota en cómo hablas cuando nadie te ve y en las decisiones incómodas que tomas sin justificarte.
Cuando usas la espiritualidad para justificar lo que te apaga, algo se rompe por dentro. El discurso puede sonar bonito, pero si sirve para no hacerte cargo de tu vida, te desconecta.
En el VIDEO que está debajo, profundizamos más acerca de cómo dejar de traicionarte en nombre de la espiritualidad.
¡Que lo disfrutes!
Este 2026, una sola decisión puede cambiarlo todo: dejar de sufrir para crecer. Dejar de traicionarte en nombre de la espiritualidad.
Eso sí es un despertar. No el que se grita ni se muestra, sino el que se vive con coherencia.
Si este contenido te ayudó, compártelo, por favor, con las mujeres que conozcas, y sepas que les ayudará.
IMPORTANTE: Si sientes el llamado a recordar quién eres y a activar tu magia desde la raíz...
Únete a mi WORKSHOP "Identidad Bruja" → CLICK AQUÍ.
Sígueme en Instagram, donde comparto tips y consejos para integrar la magia para manifestar, de manera fácil y divertida → CLICK AQUÍ.
Escucha tu PÓDCAST MÁGICAMENTE en SPOTIFY → CLICK AQUÍ.
¡A brillar! Te lo mereces.
Nos vemos muy pronto.
© 2025 Todos los derechos reservados. Lorena Rivera.